España, en un ejercicio de paciencia, doblegó una muralla. La selección española estuvo más de una hora picando piedra hasta que Villa encontró el resquicio por el que agujerear la portería de Portugal. Para llegar hasta ahí hubo que atravesar el desierto. Primero, con un arranque fulgurante. Después, pasando la cuarentena en un largo periodo antes del descanso en el que las ideas y, sobre todo, la velocidad, abandonaron a España.
Villa lleva ya varios años siendo la referencia en el ataque de la selección, pero sigue jugando con el hambre del primer día. Porfió un rechace imposible e hizo otro gol para la historia.

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